Parece que fue ayer, pero hace ya doce años que Mónica Herrero, decana entonces de la Facultad de Comunicación de Periodismo de la Universidad de Navarra, tuvo la feliz ocurrencia de continuar unas conversaciones que habían surgido, de manera casual, esa misma tarde, a raíz de la presentación de un libro de entrevistas al fundador de la Universidad de Navarra.

Al equipo que habíamos organizado esa presentación nos pareció una magnífica idea seguir hablando de periodismo con periodistas para celebrar una profesión que nos apasionaba. Y durante casi diez años, con el apoyo de la facultad de Comunicación, seguimos reuniéndonos, una vez al año, en la Fundación Rafael del Pino o en otros foros, con personajes de la talla de Marty Baron, Jill Abramson, Paul Steiger, James Harding, Matthew Kaminski o James Natchwey. No eran los únicos encuentros. Alrededor de Conversaciones con surgió un verdadero diálogo entre profesionales en España. En esta década larga nos reunimos para discutir sobre los nuevos modelos editoriales, la importancia del retrato en el periodismo, la información sobre Europa, la labor de los periodistas para dar a conocer la situación de los refugiados o cómo aplicar el storytelling en las redacciones. Por los “micrófonos de Conversaciones con” pasaron más de un centenar de periodistas españoles que nos contaron cómo veían la profesión, sus luces y sombras, sus desafíos. 

Y nos reunimos también -y era una de nuestras actividades estrella- para ver buenas películas sobre periodistas. De la mano de Conversaciones -y con la colaboración de Universal, deAplaneta, Vértigo o eOne films- muchos periodistas pudieron ver, por primera vez, Los archivos del Pentágono, Secretos de Estado, Vice, La verdad o Jackie.

El cine, como el resto de encuentros, se convirtió en la excusa perfecta para encontrarse con colegas en un foro en el que, como señalaban algunos, cabíamos todos, daba igual la línea editorial de tu medio e incluso el número de lectores. Lo que nos unía era el amor a la profesión, a la información.

Precisamente el último evento offline de Conversaciones fue el preestreno de El escándalo. El covid amenazaba, pero pudimos juntarnos. 

Luego nos encerramos. Detrás de las pantallas todavía hicimos un encuentro para contar cómo se hacía periodismo desde casa y para contar cómo estaban informando los gobiernos sobre la pandemia. Pero no fue lo mismo. Parte de la magia de Conversaciones era encontrarse, verse y hablar. 

Al parón de la pandemia se unieron cambios profesionales en el equipo inicial de Conversaciones y nuevos proyectos de algunos de nuestros socios.

En estos años de impasse, muchas veces cuando nos encontrábamos con periodistas nos animaban a seguir con Conversaciones. Mientras escribimos estas líneas recordamos muchos nombres; los de Nacho, Gonzalo, Pilar, Ana, Paula, Eduardo, María, Helena, Charo y tantos otros. Nos animaban a retomar las actividades de Conversaciones, y sobre todo nos animaba la insistencia de algunos periodistas más jóvenes que eran todavía estudiantes cuando celebrábamos las primeras ediciones. Nos tentaban, pero no lo terminábamos de ver claro. Nos faltaba tiempo, medios, algún socio y, en el fondo, muchas veces pensábamos que no era necesario, que ya había otros foros que hacían cosas parecidas. 

Y quizás, es verdad, pero en los últimos meses, y con una crisis en el periodismo español y mundial desafiante como pocas, hemos decidido -no sé si volver- pero sí ir volviendo. Porque aunque haya otros, no sobramos nadie. Y hoy es muy necesario recordar los pilares de la profesión. Desempolvar eso que aprendimos en la facultad -yo en la Complutense- que informar es un servicio, que el periodismo es un contrapoder imprescindible en una sociedad democrática, que nuestra única servidumbre es la verdad: ni los accionistas, ni los políticos, ni los anunciantes, ni el clickbait. Y que el periodista, hoy, en el año 2025, tiene la absoluta obligación de cumplir un grave mandamiento muy actual: no polarizarás. 

Por eso hemos decidido ir volviendo. Para seguir encontrándonos y hablando, para seguir reflexionando sobre la esencia de la profesión, para dar a conocer nuestras exclusivas y alegrarnos de las exclusivas ajenas, para pensar juntos salidas contra la precariedad o las injerencias políticas, para defender la excelencia en la profesión, para tirar muros. Para, en definitiva, seguir celebrando la profesión.

Para todo esto, como siempre, necesitamos vuestro apoyo. 

Seguiremos informando