La sede madrileña de la Universidad de Navarra es un magnífico escenario para presentar libros. El 27 de mayo Pedro Lozano Bartolozzi, profesor emérito de Relaciones Internacionales, dio a conocer en esa palestra sus dos últimas obras, que suman con ellas 28 publicaciones. Para la ocasión estuvo acompañado, entre otros compañeros y amigos, por José María Legorboru, secretario de la Sociedad Española de Periodística; Francisco Aldecoa, catedrático de la Universidad Complutense de Madrid; y Pedro Rodríguez, columnista de ABC.

El sitio es mucho más que un lugar para reencuentros. Las dos obras presentadas, “Los retos geopolíticos actuales” y “El rapto del periodismo”, ponen sobre la mesa cuestiones candentes en el contexto actual. Porque, ¿a quién no le gustaría tener una confiable hoja de ruta para digerir las noticias sobre la crisis global que vivimos?

Como buen navarro que es el profesor Lozano Bartolozzi, sus reflexiones  invitan a una buena mesa, un buen vino y una buena tertulia. Para degustar las muchas pistas que hay en ellas. En este post nos fijaremos sólo en algunas que desarrolla en “El rapto del Periodismo”, libro que constituye una síntesis del momento comunicativo actual.

Rapto del periodismo 2¿Quién ha raptado al Periodismo?  Recoge Alicia Alamillos en la web de la Universidad de Navarra estas palabras de Lozano: “uno de sus secuestradores ha sido el propio periodista, o mejor dicho, aquellos que no han cumplido con la suficiente profesionalidad que exige el cargo. El otro raptor ha sido el medio de comunicación, quien ha estado más preocupado por la economía que por el contenido”.

Así llegamos a un estado de las cosas. ¿Qué encontramos en el caleidoscopio que ofrecen hoy numerosos medios de comunicación, los realizados por periodistas y los utilizados por quienes no lo son? “La deconstrucción del sistema comunicativo”, en el que se ha puesto en cuestión “los modos tradicionales de hacer periodismo” invirtiendo el orden de la trilogía por un “primero entretener, segundo opinar y tercero informar”.

No pretende Bartolozzi ser negativo o deprimente al analizar lo que acertadamente denomina “tardoperiodismo”. Antes bien, considera que esta situación plantea un reto que puede desembocar en el “postperiodismo” o en el “neoperiodismo”.

Para afrontar semejante reto, Lozano aboga por recuperar “nuestro propio sentido del oficio: contrastar las cosas, consultar las fuentes y no ideologizarnos demasiado. Procurar ser más equilibrados”, siguiendo el modo “tradicional” de hacer periodismo: primero informar, después opinar, por último, entretener.

La proclama del profesor, en coincidencia con lo que vienen demandando a las empresas los colectivos profesionales, recala en el factor humano: son necesarios los periodistas bien formados. “Sin periodistas, no hay periodismo”. Los profesionales están ahí. Quizás, todavía, entre la marabunta, pero escribiendo ya las primeras páginas del neoperiodismo.

Rocío Luque